El hígado es un órgano vital que cumple funciones esenciales como filtrar toxinas, producir bilis y metabolizar nutrientes. Sin embargo, diversos factores como el alcohol, infecciones virales (como hepatitis B o C), obesidad o medicamentos pueden afectar su funcionamiento. El daño hepático suele desarrollarse de manera progresiva en cuatro etapas clave.
⚠️ Etapas del daño hepático
- Hígado graso (Esteatosis hepática): Es la primera etapa, en la que se acumula grasa en las células del hígado. Aunque no siempre presenta síntomas, es reversible con cambios en la alimentación y el estilo de vida.
- Hepatitis: En esta fase hay inflamación del hígado. Puede ser causada por virus, alcohol o enfermedades autoinmunes. Si no se trata adecuadamente, puede evolucionar a una etapa más grave.
- Fibrosis: El hígado intenta repararse creando tejido cicatricial. Aunque aún puede funcionar, el tejido dañado comienza a afectar su rendimiento. La detección temprana en esta etapa es crucial para evitar complicaciones.
- Cirrosis: Es la fase más avanzada del daño hepático. El tejido cicatricial reemplaza gran parte del tejido sano, y el hígado pierde su capacidad de regenerarse. Puede llevar a insuficiencia hepática o cáncer de hígado.
🩺 ¿Cómo prevenirlo?
Una dieta equilibrada, evitar el consumo excesivo de alcohol, realizar actividad física y controlar enfermedades como la diabetes o el colesterol alto son claves para proteger tu hígado. Si tienes antecedentes familiares o factores de riesgo, consulta con un especialista y realiza chequeos periódicos.




